Resumen de las Técnicas Quirúrgicas de Cirugias sobre el aparato extensor
Técnica Quirúrgica de Fulkerson
La técnica de Fulkerson es un procedimiento quirúrgico utilizado principalmente para tratar la inestabilidad patelofemoral, especialmente en casos de luxación recurrente de la rótula. Consiste en una osteotomía de la tuberosidad tibial anterior (TTA), que se traslada anteromedialmente. Este desplazamiento permite modificar el vector de tracción del tendón rotuliano y reducir la tendencia de la rótula a luxarse, mejorando la alineación y la biomecánica de la articulación femoropatelar.
- Se realiza una incisión sobre la TTA.
- Se efectúa el corte óseo y el fragmento de la tuberosidad se traslada anteromedialmente.
- El fragmento se fija con tornillos.
- El objetivo es reducir la presión lateral sobre la rótula y mejorar la congruencia articular.
Técnica Quirúrgica de Grammont
La técnica de Grammont también se utiliza para corregir problemas de inestabilidad patelar, pero difiere de la de Fulkerson en que implica el desplazamiento medial de la TTA sin realizar una osteotomía completa. Se basa en la movilización y reinserción de la tuberosidad tibial, desplazándola medialmente para mejorar el alineamiento de la rótula.
- Se realiza una incisión sobre la tuberosidad tibial.
- Se moviliza la TTA y se traslada medialmente.
- Se fija la nueva posición con suturas o tornillos.
- El propósito principal es corregir la lateralización de la rótula sin modificar el vector anteroposterior.
Rehabilitación Postoperatoria
El proceso de rehabilitación es fundamental para el éxito de ambas técnicas. Generalmente, se inicia con inmovilización parcial y movilización progresiva:
- Primeras semanas: Inmovilización con férula y movilidad controlada de la rodilla, evitando cargas excesivas.
- Ejercicios isométricos para el cuádriceps desde etapas tempranas.
- A partir de la 3ª-4ª semana: Aumento progresivo de la movilidad y ejercicios de fortalecimiento muscular.
- De la 6ª-8ª semana: Se inicia la carga parcial y posteriormente total, según tolerancia y evolución clínica.
- Reeducación de la marcha, propiocepción y retorno gradual a actividades deportivas en función de la recuperación.
Es fundamental el seguimiento por parte del equipo de rehabilitación para ajustar el protocolo según la evolución del paciente, prevenir complicaciones y optimizar los resultados funcionales.